Shunko

Introducción:

Shunko es una novela de Jorge W. Ábalos, nacido en Buenos Aires en 1915. Instalado en la provincia de Santiago del Estero, en 1933 este joven se recibió de maestro y comenzó a enseñar en las escuelas rurales del bosque chaqueño de la región, donde se vinculó con las comunidades quechuas radicadas en la zona.

Este libro escrito en 1949, relata la fresca amistad entre Shunko, un niño santiagueño, y su maestro. A su vez nos entrega conmovedoras historias de la vida cotidiana del campo y la escuela rural.

En esta ocasión, presentamos un trabajo acerca del análisis de esta novela. El mismo se realiza para el espacio curricular de Práctica Docente I: Contextos y prácticas educativas, del Instituto Católico Superior, siguiendo como guía ciertas categorías establecidas acerca de cómo influye el contexto en las prácticas educativas.

Los objetivos que se plantean son:

* Analizar la imagen del docente, el lugar que ocupa la familia y las características de los alumnos de esta región.

* Identificar los métodos y teorías de enseñanza que se utilizan.

* Analizar las relaciones entre docente-alumno, alumno-alumno.

* Identificar las características del lugar.

* Reconocer si se presentan prácticas educativas no formales.

* Elaborar una carta al maestro, siguiendo el modelo de Paulo Freire.


Biografía del autor

 Jorge Washington Ábalos  fue un maestro, entomólogo y escritor argentino nacido el 20 de septiembre de 1915, en la ciudad de La Plata, Buenos Aires, Argentina.

Instalado en la provincia de Santiago del Estero, en 1933 este joven se recibió de maestro y comenzó a enseñar en las escuelas rurales del bosque chaqueño de la región, donde se vinculó con las comunidades quechuas radicadas en la zona. Ellos fueron quienes lo apodaron “el maestro bichero” por la preocupación de Ábalos por identificar y analizar tanto a las enfermedades como a los animales peligrosos de la provincia. En este contexto, el docente colaboró con las investigaciones del médico Salvador Mazza y, luego, con Bernardo Houssay.

Gracias a sus aportes, Ábalos fue becado por el gobierno provincial con el fin de que pudiera viajar a Brasil para investigar a los insectos causantes del Mal de Chagas-Mazza. Años después, en 1943, el argentino se convertiría en entomólogo del Instituto de Medicina Regional de la Universidad Nacional de Tucumán, institución que, en 1950, lo nombró Doctor Honoris Causa.

En 1957 organizó el Instituto de Animales Venenosos de Santiago del Estero, que lleva su nombre a partir de su muerte. En 1966 ganó por concurso la Cátedra de Zoología de los Invertebrados en la Universidad Nacional de Córdoba, que en 1972 lo designó también director del Centro de Zoología Aplicada.

Entre sus aportes se encuentra la aplicación de nuevas metodologías para la clasificación de los escorpiones latinoamericanos, siendo el primer científico argentino en estudiarlos.

Su obra más conocida, Shunko, fue traducida a varios idiomas y llevada al cine en 1960. Este libro relata la fresca amistad entre Shunko, un niño santiagueño, y su maestro y entrega conmovedores relatos de la vida cotidiana en el monte nativo y en la escuelita rural.

Jorge W. Ábalos falleció en la ciudad de Córdoba el 28 de septiembre de 1979. Su libro Coshmi —que culminaría la serie iniciada por Shunko (1949) y continuada temáticamente por Shalacos (1975) — quedó sin terminar.

Benicio Palavecino (SHUNKO)

En la vida real Shunko es Benicio Palavecino, un santiagueño nacido en 1929, que vivía en el pueblo de Tacañitas a orillas del Río Salado y que fue alumno de Jorge W. Ábalos, en la segunda mitad de la década del 30. Luego migró al Gran Buenos Aires para trabajar desde 1953 en el Hipódromo de San Isidro, como cuidador de caballos.

El 23 de enero de 2000, en el diario La Nación fue publicada una entrevista realizada a Benicio Palavecino por Jorge Rouillon donde Shunko recuerda cálidamente a su antiguo maestro quien años después se convirtió en un destacado científico. Sin embargo, nada de eso podía imaginar Shunko, aunque veía que “a él le gustaban mucho las víboras, sacaba la ponzoña y entraba a sacar sangre de los perros, y mandaba todo a Brasil”.

“Era buenísimo -continúa-. Los chicos lo queríamos mucho. Él fue un maestro que andaba ambulando, buscando a la gente pobre. Para enseñarnos a hablar en castellano tuvo que aprender el idioma nuestro, el quichua.”

La entrevista dice lo siguiente:

-¿Usted sólo hablaba el quichua cuando era chico?

-No conocíamos gente, no conocíamos nada de nada. Vivíamos en el monte.

-¿No tenían contacto con nadie?

-Nosotros veíamos un avión y nos escondíamos en el monte.

-¿Qué edad tenía cuando entró en el colegio?

-Y… sería a los siete años, calculo yo. Y yo me iba amansando, me iba haciendo más gente.

-¿Cómo se llamaba el paraje?

-Tacañitas, el pueblo. Y el colegio estaba en la costa (del río Salado), en el departamento de General Taboada.

-¿Cómo era su casa?

Era una casa de adobe en medio del monte.

-¿Qué comían?

-Éramos tan pobres, tan pobres. Vivíamos de tortilla hecha al rescoldo, un poco de leche y mate cocido, zapallo a las cenizas, té de poleo, de tala. Muchas veces comíamos raíces de las plantas, de las frutas, de los montes. ¡Era tan rico! A veces me acuerdo y me dan ganas de volver.

-¿Usted volvió alguna vez?

-En 1991 me invitó la delegación de Santiago del Estero. En 1992 volví a ir y después no fui más. Allí miré el árbol, vi a todos mis parientes. Fue una alegría muy grande. Después hicieron un camino y le pusieron el nombre mío: se llama Shunko. Y a un colegio, también.

-¿Dónde está el camino?

-Va de Tacañitas a la escuela de Shunko.

-¿Cómo se enteró de que se había escrito un libro sobre usted?

-Me enteré a los veintipico de años. Una hermana me escribió una carta: hay un libro escrito así y así. Nunca le di importancia. Y no le di importancia, porque yo soy así.

-¿Lo leyó?

-Sí, lo leí. Ahora todas las preguntas del libro las puedo contestar, porque queda en la memoria.

-Cuando se hizo la película, ¿a usted le preguntaron algo?

-Nada. Ahí vi que a mí me sacaban de abajo de una rama cuando le preguntaban a mi madre cuántos años podía tener yo. Ella dice: “Once años debe tener”.

-¿Y no era verdad?

-Y, no, porque ella no sabía tampoco. Y no sabía hablar en castellano.

-Cuando la estrenaron, ¿vio la película?

-No, la vi muchos años después.

-¿Dónde la vio?

-Por televisión, cuando la pasaron. La pasan cada dos por tres.

-¿En las escuelas leen “Shunko”?

-Los directores, las maestras, me buscan. Una vez vino una directora de Tandil para que me conocieran los alumnos, como ellos estaban dando clase sobre ese libro. No fui, porque es perder tiempo.

-¿En la escuela usted hasta qué grado cursó?

-No tengo idea. No tenía grados. Era muy salvaje, me escapaba del maestro y me iba al monte. Después me aparecía con una víbora, con cualquier bicho salvaje, y ahí me perdonaba el plantón.

-¿Alguna vez lo volvió a ver?

-Tanto tiempo pasó que un día vimos una moto. Íbamos a disparar con mi primo, íbamos a meternos en el monte. Y mi primo me dijo: “No, no, parece que es el maestro”. Y era él.

-¿Lo vieron?

-Sí, le dimos un abrazo, unos besos, estuvimos con él, conversando. Le dijimos: “Maestro, ¿cuándo va a volver?

-Después de que escribió el libro, ¿volvió a verlo?

-Nunca más lo vi.

-¿Qué le queda de él? ¿Qué le enseñó?

-A ser gente, saber respetar y hablar en castellano.

Ubicación

Provincia de Santiago del Estero:

Santiago del Estero es la segunda provincia de Argentina con menor desarrollo humano.

Economía: está basada en la producción primaria, especialmente el sector agrícola, que incluye, principalmente, el cultivo de algodón, soja, maíz y cebolla. Dentro de la ganadería, la cría de bovinos ocupa un lugar destacado, actividad que se desarrolla sobre la franja oriental de la provincia, donde el clima es más benigno.

Relieve: Se encuentra incluida, casi totalmente, en la llanura chaqueña. La mayor parte presenta relieve muy llano. Sólo una pequeña parte de su territorio, ingresa dentro del ámbito de las Sierras Pampeanas con pequeñas lomadas.

Clima: la mayor parte de la provincia posee clima semitropical continental con estación seca, que se caracteriza por tener temperaturas bastante extremas y precipitaciones de abundantes a suficientes concentradas en verano. Una característica peculiar del clima es la presencia de algunos días con temperaturas anormales para la estación. También puede decirse que la provincia es de extremos. Además debido a la lejanía del mar se acentúa la continentalidad, lo que resulta en baja humedad ambiental y diferencias entre el día y la noche que pueden superar fácilmente los 20 °C. La provincia se ve afectada regularmente por sequías, ya que en general las precipitaciones son escasas y prácticamente limitadas solo al verano.

Cultura: En Santiago del Estero, se habla el quichua, una variedad del quechua sureño.

Santiago del Estero constituye un referente de la música folclórica del País. La extensa producción de compositores, poetas y músicos, le han otorgado el apodo de “cuna del folclore”. En las fiestas, sean populares, tradicionales o religiosas, la música folclórica es el eje transversal. A través de ella se entrelazan música, danza, mitos, leyendas, artesanías, costumbres y tradiciones.

Uno de los departamentos de esta provincia es General Taboada, donde se encuentra la localidad de Tacañitas de 2.500 habitantes y situado a 26 km. de la ciudad de Añatuya. En esta localidad es donde transcurren los hechos del libro Shunko.

Estructura externa

Como vemos en la imagen, el libro está compuesto por una tapa en la cual se encuentra el nombre del autor (Jorge W. Ábalos), el nombre del libro (Shunko) y el nombre de la editorial (Losada) con su respectivo logo. La foto de la tapa hace referencia a un niño, Shunko. El nombre del autor aparece más grande que el título del libro, podemos deducir porque se trata de un autor reconocido.

En su contratapa aparece nuevamente el nombre del autor y del libro, y una pequeña biografía del autor. También aparece el logo de la editorial y el código de barras.

En el lomo del libro aparecen el título, el nombre del autor y el logo de la editorial.

Cuando abrimos el libro, nos encontramos con la hoja de respeto y luego con la anteportada que contiene escrito sólo el título de la obra. La contraportada aparece en blanco. Luego la portada está compuesta por el título de la obra, el nombre del autor y el logo de la editorial. Atrás de la portada se encuentra la página de derechos que contiene: número y fecha de edición; nombre del autor; los nombres de los colaboradores (diseñador editorial, diseño de tapa, etc.); el número ISBN (International Standard Book Number); país; nombre y domicilio de la editorial; y la reserva de derechos del autor.

Después aparece el índice, y nuevamente el nombre del libro.

El prólogo consiste en una carta dedicada al lector, en la cual el autor hace una breve introducción contando el lugar en donde se desarrollará la historia, habla acerca de las creencias que hay en este lugar, de la cultura y del idioma. También hace referencia a los niños de los cuales hablará llamándolos “shalacos”. Para finalizar su carta, explica brevemente por qué decidió “darle vida” a Shunko y agradece profundamente a todos aquellos niños que “endulzaron su soledad y lo ayudaron a vivir”. Es importante destacar que Ábalos aclara que el maestro que aparece en las páginas del libro no es él, sino que es quien él hubiera querido o debido ser.

A continuación hay  una carta dedicada a Shunko en donde el maestro, es decir, el autor del libro comienza a recordar todo lo que vivieron en aquellos tiempos, en esa escuelita rural de Tacañitas. También le cuenta al niño sobre cómo fue su vida luego de que se marchó de ese pueblo, de la tristeza que siente y de las ganas de volver que tiene.

El cuerpo del libro está compuesto por 14 capítulos que no poseen título y están separados por números romanos.

Llegando al final del libro hay otra carta dedicada a Shunko en donde el maestro cuenta el día de su partida y cuál fue la causa del abandono. Además le explica que los sigue extrañando a todos y que aún habla algunas palabras en quichua. Es una carta de despedida que finaliza de la siguiente manera: “Adiós salvaje. Tu maestro “que antes era” (Ábalos, Shunko, 2011, pag.153)

Al finalizar el libro hay un glosario con palabras de la lengua quichua que se hablan en la región central de la provincia de Santiago del Estero.

Después del cuerpo del libro se encuentra el colofón, donde se registran datos de la tirada: imprenta, dirección de la imprenta, lugar, mes y año.

Análisis de la estructura interna

Conociendo a los personajes de esta gran historia…

Shunko: no se sabe exactamente cuántos años tiene, aunque se supone que ronda los 10 años de edad. Tiene piel morena, boca grande, labios carnosos y dientes blancos, sus rasgos son mongólicos. Vestía una camisa que mostraba en algunas zonas la piel de su cuerpo moreno y delgado; y un pantalón gris con parches de colores. Su sombrero de paño cubría su cabeza, dejando ver algunos mechones de su cabello lacio y renegrido. Generalmente andaba descalzo, y cuando podía en alpargatas.

Maestro: a los dieciocho años llegó a su primera escuela ubicada en el monte, con esperanza de buscar felicidad en ese grupo de niños que hablaban un idioma extraño y que lo esperaban en esa escuela tan carenciada.

Le gustaba leer y escribir, vivía en una piecita al lado de la escuela que construyó y adornó él  junto con sus alumnos.

Vestía bombachas, botas, camisa y pañuelo. El docente andaba a caballo y fumaba. Era un hombre tranquilo y solidario, siempre atento a ayudar a los demás. Además de ser maestro era amigo de todos los habitantes del campo, entre ellos habían logrado trazar una relación de afecto mutuo. Si bien el maestro hablaba castellano se propuso aprender el idioma quichua para poder comunicarse con la gente.

La imagen que se tenía del maestro era respetada, la comunidad confiaba en él. Además de ejercer la profesión de docente, era considerado una persona con gran sabiduría. Asistía a la gente como si fuera médico, y cuando él no tenía la solución para ayudarlos los acompañaba al hospital del pueblo.

Además el maestro quería lo mejor para sus alumnos, no quería que fueran discriminados por la gente del pueblo y hacía todo lo que estaba a su alcance para que su nivel de vida mejorara.

 Campo vs. Ciudad:

Como nombramos anteriormente, el contexto donde transcurre la historia de “Shunko” es la provincia de Santiago del Estero, precisamente en un pueblo llamado Tacañitas a orillas del Río Salado. La vida en este lugar no es privilegiada: tiene un clima muy seco lo que hace que esta área se vea afectada regularmente por sequías, que a su vez trae consecuencias graves para la supervivencia, por ejemplo, la falta de agua potable. Este pueblo se caracteriza por la pobreza, las familias viven de la crianza de animales, y desde temprana edad los niños realizan tareas del campo.

Sin embargo esto no quiero decir que sean infelices: “Participan del dolor de la tierra sin saberlo. La vida es dura, pero ellos lo ignoran porque no conocen otra. Quizás son felices” (Ábalos, 2011, p.11).

Las personas de este lugar responden a otra mentalidad y otra cultura distinta de la que conocemos. Además de comunicarse mediante el idioma quichua, sus vidas están regidas por la superstición y la leyenda.

Estos habitantes se encuentra aislados de los grandes servicios: para llegar a un hospital deben recorrer muchos kilómetros. Con respecto a la escuela, la distancia que se encontraba aproximadamente era de dos kilómetros.

Para la construcción de la casa ayudaron todos:

Cuando se hubo terminado, antes de instalar el grado, el maestro hizo acarrear agua en una tina; con palas y azadas se removió la tierra del piso y se echó después el agua a baldes, formándose barro.

–       Necesito diez potros que se metan en el rancho a pisotear el barro para amasarlo.

–       ¡Yo, señor!… ¡Yo, señor!…

Más de treinta “potros” estaban dispuestos a la fiesta del barro.

–       Bueno, todos los que quieran, pero caminar despacio para no resbalar y no salpicarse. (Ábalos, 2011, p. 85).

El grado tenía dos ventanas y dos puertas, por lo cual lo apodaron “La casa de las ventanas”.

Podemos notar grandes diferencias entre cómo se vivía en la ciudad y de cómo se vivía en el campo. En la ciudad había casas grandes, altas y con muchas ventanas, en cambio en el campo vivían en hogares más precarios y pequeños. Otro elemento importante es que los niños en la ciudad jugaban con juguetes y en el campo jugaban con boleadoras, al ta-te-ti en la tierra o se armaban sus propios juguetes con papel, porque eran lo único que tenían.

“Los hijos del director del hospital juegan en los jardines. Shunko los ve correr por el césped. Tienen hermosos juguetes: pelotas de colores, revólveres espadas” (Ábalos, 2011, p. 65).

Los changos del campo les tenían lástima a las personas de la ciudad.

“¡Pobre la gente de la ciudad! Tienen que vivir encerrados en esas casas, apretaditos todos; el maestro les ha hecho ver fotografías. Shunko no quiere ir a la cuidad. ¿Por qué no viene al campo la gente de la cuidad? Aquí hay mucho lugar y podrían vivir más cómodos. Pero seguramente no los dejarían salir. ¡Pobres!” (Ábalos, 2011, p. 84).

Estas diferencias se pueden observar también cuando llegan las maestras del pueblo a la escuela de Shunko protestando contra el calor y la tierra del camino. En sus argumentos se nota claramente el desprecio que sentían por este lugar. “¡Qué lugar desolado éste! –exclamó una de ellas-. No sé cómo puede vivir usted aquí. ¿Por qué no se traslada al pueblo? No es demasiado lejos y usted podría viajar todos los días” (Ábalos, 2011, p. 139).

Las maestras del pueblo se habían dirigido a la escuelita a invitarlos a un festejo por el día de Sarmiento. Pero el maestro tenía miedo de que sus niños fueran motivo de burlas por su apariencia física, por lo cual les regalaron algunos guardapolvos y alpargatas. Uno de los consejos que les dio el maestro antes de partir al pueblo fue:

–       ¡Escuchen! Es necesario que se porten bien. Demuestren que son educados y no campesinos atrevidos. No deben pelear con los puebleros,

–       ¿Y si ellos nos atropellan? –consultó Pancho, que tenía su experiencia.

–       Si los atacan o se burlan de ustedes… procuren ganar la pelea. (Ábalos, 2011, p.145).

Sin embargo, algunos altercados sucedieron. Los niños del pueblo les decían malas palabras a las niñas del campo, o se burlaban de la ropa y el aspecto de los changos.

También había una diferencia entre la escuela del campo y la del pueblo, esta última era más espaciosa, tenía dos pisos, muchas aulas y un mástil con una bandera mucho más grande que la del campo.

Lengua estándar vs. Lengua regional:

La lengua estándar es el castellano y la lengua regional es el quichua.

En la introducción al lector, Ábalos anticipa que el castellano que utiliza no es el castellano-criollo de los cuentos campesinos, sino que es un castellano más o menos correcto.

La gente del campo habitaba una región donde se hablaba el quichua peruano del siglo XVII, una lengua general de indios introducida por los misioneros y colonizadores españoles. Por lo tanto, el maestro debió aprender este idioma para poder transmitir su conocimiento.

El rol que debía cumplir por lo tanto el docente, era poder enseñarles a sus alumnos la lengua estándar como otra forma de comunicarse y de relacionarse con la sociedad, ya que si querían ir al pueblo o a otro lugar, nadie hablaba quichua.

Si bien fue una tarea muy ardua, con el tiempo se puede ver como sus alumnos comenzaron a hablar, leer y escribir en castellano. Para esto en un momento del año en que todos los alumnos más grandes ya podían “manejar el castellano” el que hablaba en quichua, recibía un castigo, tenían que escribir en el pizarrón, “no debo hablar quichua en la escuela”, hasta que una vez sin querer el maestro dijo una frase en quichua y los que los castigaron a él fueron los alumnos “El señor puso cara compungida, se levanto lentamente y fue hacia el pizarrón; tomó la tiza y espero la sentencia” (Ábalos, 2011, p. 108). A partir de este momento el maestro ya no prohibió rotundamente el uso de este lenguaje.

 El ingreso de Shunko a la escuela:

En un primer momento se generó un poco de tensión entre el maestro, Shunko y su familia. Cuando el docente visita la casa de los mismos para anotar a los niños a la escuela, la madre de Shunko no le presta atención y se enoja.

–       No tengo chicos para echar a la escuela.

El maestro se sentó en un banco y sacando un cuaderno y un lápiz, le dijo –para gran sorpresa de Shunko- en quichua:

–       Tienes dos chicos para la escuela. ¿Cómo se llaman?

–       No los voy a echar en la escuela, yo no dispongo, el padre dispone.

Shunko, escondido entre unos jumes, sintió odio por el maestro y se prometió no ir a la escuela, ni a la fuerza.

El maestro contestó con voz tranquila pero segura:

–       El padre no dispone, el gobierno ordena. Hay que enseñarles a leer, escribir, sacar cuentas…

–       Los chicos no necesitan saber.

–       Ellos necesitan saber.

–       Yo no sé y vivo igual.

–       ¿Alguna vez te han enseñado algo de esto?

–       No, nunca he sabido nada.

–       Entonces no sabes lo que es saber.

–       Yo igual vivo sin saber.

–       Sí, pero vives mal; si supieras algo, procurarías vivir mejor.

–       yo no entiendo de esto.

–       Pero yo sí, de modo que mandarás a los chicos a la escuela. El lunes deben ir.

–       No irán.

–       Peor para vos, si no los mandás vendré a llevarlos con la policía. (Ábalos, 2011, p. 67).

Como podemos apreciar en esta cita, la primera impresión que se tuvo del maestro fue rechazo por venir  a imponerles algo nuevo y miedo por parte de Shunko, ya que siempre que se portaba mal la madre lo amenazaba con: “Voy a llamar al maestro para que te lleve a la escuela”. Se tenían muchos prejuicios acerca de los maestros, uno de ellos era que los maestros castigaban a los niños por cualquier cosa.

Una vez que Shunko descubrió cómo era en realidad la escuela y el maestro, se llenó de nuevas emociones y la relación que se mantenía con el maestro cambió positivamente.

¿Cómo era la educación en el contexto de Shunko?

El primer ámbito donde se comenzó a dar clases fue debajo de un algarrobo enorme, donde se encontraban los bancos. Sobre el tronco del árbol estaba el pizarrón.

Luego construyeron su propia escuela entre todos. En el aula se acomodaron los bancos en dos filas dobles y en el fondo se colocó el armario. El pizarrón se encontraba al frente, y se colgaron varios cuadros.

A la mañana para avisar a los chicos que era hora de ir a la escuela, el maestro izaba la bandera. A las doce, al salir, se arría la bandera mientras todos cantan el saludo.

El maestro les enseñaba a sus alumnos usando recursos que se encontraran a su alcance con el fin de facilitar el aprendizaje. En las clases de matemática para enseñarles a contar les daba palitos y bolitas a sus alumnos para que ellos puedan sumar y restar con más facilidad.

Para enseñarles Argentina el maestro utilizó un mapa para que sus alumnos tengan idea de nuestro país y aprovechó para darles a sus alumnos la idea de patria. A la hora de aprender los próceres de Argentina el docente les llevo los retratos de cada uno, de esta forma además de saber que hizo cada héroe histórico por nuestra república, a los niños les resultaba más fácil aprenderlos porque los recordaban por sus características.

El maestro aprovechando que se había producido un eclipse, decidió hacer un experimento para mostrarles a sus alumnos como sucede este fenómeno, para ello uso una vela que representaba el sol, una pelota que era la tierra y un espejo que era la luna.

En los días que el tiempo los acompañaba, los alumnos junto con su profesor salían a tomar clases al aire libre, esta era una forma de aprender cosas fuera del aula. El maestro sabía aprovechar muy bien estas situaciones.

En la enseñanza del maestro se puede ver aplicadas algunas de estas teorías:

CONDUCTISMO: ya que en algunos casos el aprender consistía en repetir mecánicamente las palabras en castellano. Esta teoría cuenta con un reforzador “un premio” y es lo que el maestro aplicó,  por ejemplo: los niños se entusiasmaban por aprender un tema, ya que sabían que el maestro después de evaluarlos les cambiaría el libro por uno más avanzado. Esto era muy importante para ellos, porque los hacía sentir seguros y orgullosos de su trabajo.

APRENDIZAJE POR DESCUBRIMIENTO (Brunner): En esta teoría el rol del docente es el de un experto, que controla el desarrollo del conocimiento a través de una guía y de un andamiaje cuidadoso. Si bien el docente brinda este apoyo, la esencia del proceso de aprendizaje es que los alumnos no permanezcan siempre apoyados por el andamiaje, sino que lleguen a controlar por sí mismos el proceso. La estrategia de resolución de problemas es la que debe aplicarse en el aula, principalmente para promover el aprendizaje por descubrimiento y la exploración de alternativas.  Esto se puede ver cuando el maestro les enseña, los ayuda, los guía para que puedan lograr aprender y luego cuando ya incorporaron el conocimiento deja que sus alumnos sigan solos el camino y que funcionen de andamiaje ellos con sus compañeros, en esta historia se los llama “padrinos”.

PERSPECTIVA SOCIO-HISTÓRICA (Vigotsky): En esta teoría se resalta la influencia social que ejerce el medio ambiente social y cultural sobre el desarrollo del sujeto. El aprendizaje en Shunko es concebido como un proceso de internalización de la cultura, donde cada sujeto da significado a lo que percibe en función de sus propias posibilidades. El proceso por el cual el sujeto internaliza la cultura implica una reconstrucción y resignificación de la misma.  La finalidad de la enseñanza es guiar al alumno para que su desarrollo potencial se transforme en real. Por eso existen mediadores entre lo que sé y lo que no; y gracias a ellos accedo al mundo de la cultura. Esto se relaciona con el concepto de andamiaje explicado anteriormente.

Relación docente – alumno:

Cuando Shunko conoce al maestro (como mencionamos antes), siente miedo.  Cuando logra establecer una relación con el maestro se da cuenta que es una persona buena, en la que se puede confiar y que siempre debe hacerle caso.

Cuando Shunko se enferma, el maestro le pone una inyección y él actúa con valentía porque no quiere quedar mal delante del maestro. El día que Shunko debe ser internado por su herida es el maestro el que le brinda tranquilidad.

La palabra del maestro para Shunko era muy importante, es así que él se sintió feliz y orgulloso cuando el maestro lo felicitó por un buen trabajo que había realizado.

–       Te felicito Shunko, ya sos útil a al República

Yo estoy muy contento con vos.

Shunko, tomado un poco de sorpresa, sintió que el corazón se le agarraba en la garganta, y tuvo ganas de llorar. El maestro lo tomó de los hombros, lo media vuelta y lo empujó con el pie hacia la puerta:

–       ¡A jugar salvaje!

¿Saben que sintió Shunko cuando salía un poco corriendo? Tuvo ganas de salir ligerito al algarrobo y tirarse de la punta y caer parado o saltar por encima del rancho o hacer cualquier cosa muy difícil para que el maestro lo admirara. “Ya sos útil a la República”, le dijo el señor (Ábalos, 2011, p. 101).

El docente no estaba presente únicamente en la escuela, si no que formaba parte de la comunidad de una manera importante, llevó educación a un campo olvidado, hacía que la comunidad participe en los actos de la escuela,  se preocupaba mucho por sus alumnos, por su salud, en síntesis ayudaba a los habitantes en todo lo que estaba a su alcance.

Con la primera carta del maestro hacia Shunko, podemos notar que la relación entre ellos fue algo que quedó en la memoria de ambos y que todos los momentos que vivieron además de ser extrañados, van a ser guardados en el corazón.

Relación escuela – familia:

Al principio la relación no era buena ya que la madre de Shunko no quería que sus hijos asistieran a la escuela, ella consideraba que los chicos tenían que ayudar en el campo. El maestro que ya sabía que había dos niños que debían ir a la escuela, le advierte que si ellos no iban, la policía los vendría a buscar. El maestro tiene una discusión con la madre y toma la decisión que uno de los niños, Shunko, iría a la mañana y el otro a la tarde para que el campo no quedara solo nunca.

Con el pasar del tiempo, se puede ver que el maestro mejora la relación con la familia y además adquiere un papel relevante en toda la comunidad por su sabiduría y su solidaridad.

Relación alumno – alumno:

Era una relación muy particular, aunque tenían diferentes edades y estaban dentro de una misma aula, se llevaban bien y se cuidaban entre ellos. El maestro les enseñó a ser organizados en todo sentido, se respetaban y eran educados.

Siempre que se necesitaba hacer algo se ayudaban entre todos, brindaban siempre su colaboración. Por ejemplo cuando hubo que construir la escuela, o cortar árboles en el patio, etc.

En el aula si bien el maestro era el encargado de dictar las clases, algunos alumnos necesitaban de un “padrino” para entender algunas cosas. El padrino era un compañero que ya dominaba el tema a enseñar. Así cuando Pablo no puede leer, Shunko se ofrece a ayudarlo y  ser su padrino.

Prácticas educativas no formales:

Considerando las prácticas educativas no formales como todas las acciones realizadas por el maestro, que directa o indirectamente tienden a generar un aprendizaje en las familias o niños podemos nombrar las siguientes:

  • Conocimientos médicos.
  • Importancia de la educación.
  • Obediencia: nadie se atrevía, ni pensaba en ponerse en contra de la palabra del maestro.
  • Respeto y buena educación.
  • Sentimiento de confianza: los niños sabían que él nunca los iba a abandonar. Las familias creían plenamente en su palabra.
  • Perseverancia y trabajo en equipo: el maestro les inculcaba a los niños el sentimiento de luchar entre todos para lograr buenos resultados. Como por ejemplo con lo de la escuela.
  • No interfería en las leyendas del campo: cuando les explicó el fenómeno del eclipse, les dijo que no le hicieran caso que la historia verdadera es la que se transmitía en su tierra.
  • Defensa propia: el maestro les inculcaba a sus alumnos el valor que poseían y que por ende no debían permitirse ser despreciados por ninguna persona.

Carta a Jorge Ábalos:

Querido maestro:

Me dirijo a usted con el fin de felicitarlo por su inmenso y arduo trabajo como maestro en la localidad de Tacañitas.

Siento la necesidad de hacerle saber la admiración que me causó leer su novela “Shunko”, y paso a explicarles mis razones.

En primer lugar, usted además de estar dispuesto a enseñar, estuvo dispuesto a aprender que es lo más importante. Así generó un aprendizaje realmente significativo, es necesario que cualquier docente no se centre sólo en el lugar de depositario del saber, sino también como lo ha hecho usted en el lugar de aprendiente. ¡Me imagino lo difícil que fue adaptarse a otra cultura y a otro idioma!

Otro aspecto muy importante fue que usted señor, no se dejó vencer por el miedo a la situación dificultosa que se le presentaba. Todo lo contrario, fue un maestro verdaderamente valiente y desafiante.

Además Jorge, usted sí que tiene las cualidades que debe tener un docente. Es un hombre humilde, capaz de estar abierto a enseñar y aprender. Una persona tolerante, dispuesta a convivir con aquella gente que parecía diferente y así poder aprender de estas personas, aceptarlas y respetarlas. Su imagen de maestro demostraba autoridad, firmeza, seguridad y orden, por lo cual deduzco que era tan respetado en aquel pueblo. Sin embargo, nunca sobrepasó los límites y siempre se mantuvo respetuoso y en busca de la libertad y la justicia.

Gracias por demostrar que el ser docente es algo maravilloso, una tarea que requiere de mucho esfuerzo, pero que tiene sus recompensas. Sino mírate: brindaste educación a quienes lo necesitaban, los cuidaste, los ayudaste, sanaste heridas, les abriste las puertas al saber, les permitiste volar hacia nuevos horizontes.

Fuiste esa persona que sin ningún tipo de prejuicio transformó la vida de ese pueblo, llenándolo de sabiduría, conocimientos, llevándolos hacia un mundo nuevo. Pero lo más importante quedaste grabado en la memoria de cada uno de tus alumnos, estarás presente por siempre en sus corazones.

 Te agradezco de corazón por tu responsabilidad y dedicación, ojalá muchas personas se inspiren en el gran amor que brindaste mediante tu profesión.

 

 Paulo Freire.

Conclusión:

Con la lectura de este libro, logré conocer como el contexto influenciaba de manera importante en toda la comunidad.

Además podemos notar la respetuosa imagen que se tenía del maestro. Si bien al principio la relación entre la región santiagueña y el maestro fue algo tensa, pronto las palabras del docente fueron consideradas “sagradas”.

También pudimos observar los métodos de enseñanza y los recursos que se utilizaban en este contexto, y las relaciones que se daban dentro y fuera del ámbito educativo.

Este trabajo fue positivo y de gran ayuda ya que pude conocer un poco más de la realidad que se vive en otras provincias. Asimismo me permitió tomar conciencia del contexto que se vive en las escuelas rurales.

Este análisis me facilitó ir más allá de la lectura.

Aparte haber leído esta narrativa pedagógica me ayuda a ver cómo actúan los maestros en algunas situaciones y en base a eso reflexionar acerca de mi futura práctica docente.

Para finalizar el trabajo voy a retomar unas palabras de Ábalos señalando que para él su tarea como maestro fue la más importante de su vida:

Muchas veces la gente me pregunta si soy un docente, un científico o un escritor. Yo no creo ser formalmente ninguna de esas tres cosas. En todo caso, soy lo primero y con limitaciones. Me reconozco como un maestro rural, sólo un maestro rural que ha ido a la ciudad a solucionar problemas de esa área de gente de Santiago, con la cual hice mis primeras experiencias. Todo lo demás es un accidente en mi vida, una circunstancia…; los trabajos científicos, los libros de carácter literario.

Bibliografía

Ábalos, Jorge (2011) Shunko. Ediciones Losadas. Buenos Aires, Argentina.

http://www.poemas-del-alma.com/blog/biografias/biografia-de-jorge-w-abalos

Roldán, L. (24 de Noviembre de 2004). Imaginaria. Recuperado en Octubre de 2012, de http://www.imaginaria.com.ar/14/2/abalos.htm

Rouillon, Jorge (23 de enero de 2000). Shunko evoca a su maestro. La Nación. Recuperado en octubre de 2012, de http://www.lanacion.com.ar/2620-shunko-evoca-a-su-maestro

http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Santiago_del_Estero

Freire, Paulo Cartas a quién pretende enseñar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s