Instituto Kumon

La unidad de enseñanza del método Kumon, se encuentra ubicada en la calle David Luque 343, en Barrio General Paz de la ciudad de Córdoba.

La mencionada calle es muy transitada tanto por vehículos particulares como por algunas líneas del transporte público urbano (C1 y C4, entre otros). La vereda es ancha, al igual que casi todas las del barrio, con árboles grandes y frondosos, y el Instituto se encuentra rodeado de edificios de altura de construcción moderna. Esto evidencia el boom edilicio y el crecimiento que se observa en el barrio, como dijimos, a partir de comienzos de la década del 2000.

Desde la vereda se observa una pared vidriada casi por completo tapada por un cartel con el nombre de la empresa, de color celeste, muy vistoso por el contraste con los edificios vecinos.

Ingresando por la puerta, vidriada y siempre abierta, lo primero que se observa es el escritorio de la orientadora; unos metros más atrás, una pequeña biblioteca a baja altura, con unas pocas mesas y sillas bajas a su alrededor. Girando la vista hacia la derecha y sin ningún tipo de división entre ambientes, se encuentran aproximadamente 10 bancos dobles con sus respectivas sillas, cada uno con un pequeño lapicero que contiene un lápiz, una goma y un sacapuntas. No hay ventanas; por una puerta detrás de la biblioteca se ingresa al baño.

Las paredes son totalmente blancas, a excepción de algunos pequeños carteles publicitarios de la empresa Kumon, que destacan las ventajas del método, las características de sus alumnos, la graduación de los niveles de los cursos de Lenguas y Matemáticas, y no mucho más.

No hay en el lugar ninguna pizarra, ya que el trabajo se realiza de forma individual, y principalmente, sin explicación de quien cumple el rol de docente, el niño resuelve sus tareas guiándose por el material didáctico y autoinstructivo que caracteriza a este método de aprendizaje.

Tampoco se observan trabajos de los niños expuestos en el salón, ya que cada uno trabaja su propio cuadernillo, completando los espacios específicos para ello: no hay producción artística o manual por parte de los alumnos en ningún momento del curso.

Las dos clases semanales se realizan los lunes y jueves por la tarde, los “turnos” son de 15 a 19 horas. Cada niño cumple un total de dos horas semanales. Lo normal, según la orientadora, es que haya tres o cuatro niños por “hora”, aunque cada uno trabaja de forma individual.

Al llegar, los niños saludan informalmente a la “docente”, llamándola por un diminutivo de su nombre, “Eli”. Ella responde el saludo también informalmente, reconociendo a todos por su nombre; intercambia luego breves palabras informales de saludo con sus padres. Finalmente el niño (todos llevan su bolso de Kumon, llegan limpios y prolijos en su aspecto físico) toma asiento en algún banco, entrega el cuadernillo que se llevó a su casa la clase anterior, ya resuelto, y comienza con el trabajo donde lo dejó la última vez.

La docente, sentada en su escritorio, realiza las correcciones; todo transcurre en silencio aunque en un clima amable y relajado. Sin embargo este silencio es relativo: al estar la puerta abierta, la cantidad de sonidos que se escuchan es muy grande y variada: pájaros, vehículos, bocinas, gente que camina hablando en voz alta, niños que corren y gritan, etc. Esto provoca que los alumnos constantemente se sobresalten y se den vuelta para mirar la calle (la puerta está a su derecha).

La orientadora, “Eli”, es la dueña de la unidad franquiciada, la cual abrió por su iniciativa en el año 2011. Actualmente hay alrededor de 30 niños inscriptos; la mayoría hace los dos cursos (Lengua y Matemáticas), aunque algunos toman sólo uno. Cada curso tiene un costo mensual de $310, comienzan en cualquier época del año, y el niño recibe su bolso Kumon, a la vez que todo el material didáctico necesario. No existe un límite temporal o un programa a seguir, ya que todo se trabaja según las circunstancias particulares.

Al llegar a la institución, el niño, junto con la orientadora y sus padres, debe plantearse sus propias metas a mediano y largo plazo (mensual y anual); todo el trabajo en la institución se orienta al cumplimiento de dichos objetivos.

Elegimos el título “Un bosque sin senderos”, ya que cada niño crea su propio camino, construye su propia trayectoria, a su ritmo, avanzando por los niveles de acuerdo a sus objetivos y potencialidades. Nada está impuesto, sólo el orden de la sucesión de los contenidos.

 

Conociendo un poco más del Método Kumon

Una vez reconocido el contexto barrial, es necesario descubrir el origen del método de enseñanza que se aplica en la institución observada.

El Método Kumon es un sistema de aprendizaje de matemáticas y lengua materna desarrollado por el japonés Tōru Kumon. Este método involucra la repetición de ejercicios básicos, que gradualmente se hacen más complejos hasta que el estudiante alcance un nivel avanzado de destreza.

El método Kumon, desarrollado en 1956, sostiene que es necesario concentrarse en cada estudiante individualmente y ayudarle a progresar a su propio ritmo.

En “Kumon Matemáticas”, el estudiante progresa a lo largo de 23 niveles a través de los cuales las matemáticas gradualmente se vuelven un desafío.

En “Kumon Lenguaje”, por su parte, los estudiantes se enfocan en las etapas de lectura y formación de palabras. El curso inicia al estudiante con ejercicios básicos, gradualmente llegando a producir resúmenes e interpretaciones de textos de temas avanzados y complejos.

 

Kumon es un método de estudio individualizado que busca formar alumnos autodidactas, es decir, capaces de aprender por sí mismos.

Según sus postulados, lo primordial en la institución es el respeto a la individualidad y al ritmo de desarrollo de cada alumno, así como la confianza en el compromiso del alumno con su propio aprendizaje.

El material didáctico propio y autoinstructivo, le permite al alumno desarrollar los ejercicios con el mínimo de intervención del orientador, y avanzar hacia contenidos más allá de su grado escolar.

 

El origen del Método Kumon

Nació en 1958, en Japón. En 1954, el profesor japonés de matemáticas Toru Kumon deseaba que su hijo Takeshi desarrollase al máximo su potencial y consiguiese transitar su propio camino. De esta manera, creó un material didáctico autoinstructivo para que su hijo estudiara sin depender de nadie, y lo orientó según su propio ritmo de aprendizaje.

Los resultados de Takeshi, quien llegó a estudiar temas de nivel universitario cuando aún estaba en 6º grado escolar, se difundieron a tal punto que hoy el método Kumon se aplica en casi 45 países, en los cuales estudian más de 4,1 millones de alumnos.

La forma de expandir y llevar el método al mayor número de personas fue el sistema de franquicias. En América del Sur, las actividades se iniciaron en 1977, en la ciudad brasileña de Londrina. En Argentina, recién comenzaron las actividades en el año 1998.

 

Metodología de trabajo

  • Dos sesiones en la unidad y tareas diarias para realizar en casa. Los alumnos van a la unidad dos veces por semana y, para que puedan avanzar más con el material, reciben tareas para hacer en casa el resto de los días. Tales tareas son una continuidad de los temas vistos en la unidad y deben resolverse en 10 ó 15 minutos, a veces más, dependiendo del tema que se esté estudiando. Esa práctica diaria va desarrollando poco a poco en los alumnos el hábito de estudio y la disciplina.
  • Todo el material didáctico necesario. El material es graduado y autoinstructivo. Permite que el alumno aprenda por sí mismo a resolver los ejercicios. El nivel de dificultad aumenta gradualmente. Además, todos los requisitos se trabajan anteriormente. Así, para llegar al contenido de división, por ejemplo, ya tiene que haber dominado muy bien la suma, la resta y la multiplicación.
  • Programación exclusiva y personalizada, estudio con metas claras. Para que los resultados sean los más eficaces, en Kumon el alumno estudia con metas a ser alcanzadas en el corto (diarias), mediano (mensuales) y largo plazos (anuales).
  • Evaluación de las tareas realizadas diariamente y previsión de estudios para los días siguientes. El seguimiento de las metas crea en el alumno disciplina, organización, autonomía de trabajo y responsabilidad. Para asegurar la asimilación total de los contenidos, hay revisiones de estudio. Así, el alumno tiene la oportunidad de dominar completamente el tema y de pasar al siguiente contenido con seguridad, solamente después de dominar 100% el anterior.

 

El objetivo principal de Kumon es desarrollar la autonomía (independencia) y el autodidactismo en sus alumnos. Para realizar este objetivo, se vale de la enseñanza individualizada. En ésta, cada alumno tiene un programa de estudios desarrollado especialmente para él, de acuerdo con su capacidad, con su ritmo de aprendizaje y con las metas que quiere alcanzar.

Ese programa no depende de la edad ni del grado escolar. Por ello, el sistema de enseñanza individualizada es adecuado para todas las edades. Cualquier persona puede matricularse, desde niños en edad preescolar hasta quien está en la tercera edad, y en cualquier época del año.

El material didáctico está estructurado de tal forma que se adapta a las necesidades de cada alumno. Por esto es que tanto alumnos con gran capacidad como alumnos con necesidades especiales pueden estudiar con Kumon. Cada uno se desarrollará según su propio ritmo.

El método Kumon busca el aprendizaje de forma autodidacta: el alumno es estimulado a aprender por sí mismo. Así, aprende temas que todavía no ha visto en la escuela. Para ello, se vale de todo lo asimilado y de su capacidad de razonamiento, observación de pistas y ejemplos en el material, de su autoconfianza y de la postura de enfrentar nuevos desafíos.

Uno de los factores que contribuyen a ese objetivo es una rutina bien establecida, gracias a la cual el alumno sigue ciertos procedimientos para estudiar en la unidad.

 

Punto de partida

Al llegar por primera vez a la unidad, el alumno resuelve un Test de Diagnóstico para determinar cómo están sus conocimientos y en qué punto del material didáctico debe comenzar. El alumno inicia estudiando en un “punto de partida fácil”, es decir, a partir de contenidos que conoce y domina. Esto le permite ganar autoconfianza y rapidez en la resolución de las tareas.

Kumon Matemáticas

El curso está formado por 21 niveles, cada uno de los cuales contiene 200 hojas y abarca contenidos que van desde la noción de cantidad y secuencia numérica (nivel preescolar) hasta las derivadas e integrales (nivel universitario).

 

Grupos de niveles   Temas principales
J K L M N O   Aplicación de las capacidades y conocimientos adquiridos
G H I   Álgebra básica y ecuaciones
E F   Fracciones
C D   Las cuatro operaciones básicas
3A 2A A B   Suma y resta mental
7A 6A 5A 4A   Noción de número, cantidad y secuencia numérica

 

 

Kumon Lengua Materna

Tiene como principal objetivo desarrollar la capacidad de lectura e interpretación de textos, una de las principales bases para el desarrollo de aprendizaje de cualquier tipo de conocimiento.

El curso se propone desarrollar en el alumno una mayor capacidad de comprensión e interpretación del texto escrito. Con ello, comenzará a sentir el placer de leer, al mismo tiempo que desarrolla un vocabulario más amplio, mayor sentido crítico y habilidad para la producción escrita. Los textos incluidos en el material didáctico fueron seleccionados por la cantidad de vocabulario y estructura. Cada texto está adecuado al nivel de entendimiento exigido en la programación e incluye los más diversos géneros.

Por medio del Material Didáctico y la bibliografía recomendada por Kumon, los alumnos son llevados a adquirir el hábito por la lectura y a perfeccionar la interpretación de textos mediante el estudio de las estructuras de las frases.

 

Grupos de niveles   Temas principales
G H I   Interpretación de textos a través de la síntesis
D E F   Estudio de las oraciones complejas y párrafos
A B C   Estudio de las oraciones simples
4A 3A 2A   Lectoescritura – palabras

 

 

Como la enseñanza es individualizada, la duración de los cursos varía de acuerdo con el ritmo de aprendizaje y las metas de estudio del alumno.

Cada uno recibirá una planificación, con previsión de cuándo concluirá los niveles del material didáctico según su desempeño y el tiempo disponible para hacer las tareas diarias de Kumon.

 

El orientador

El material didáctico se programa según las necesidades de cada alumno. Tal programación la realiza el orientador, que tiene los conocimientos y la capacitación pedagógica adecuados para ello. El orientador ofrece pistas para la resolución, realiza la corrección de los ejercicios hechos, traza la planificación de estudios, presta una evaluación diaria e inmediata del desempeño del alumno. En fin, el material didáctico y la orientación son fundamentales para que el alumno obtenga resultados en Kumon.

Al momento de evaluar los ejercicios, el orientador señala dónde hay errores y deja que el alumno descubra en qué se equivocó, para que él mismo corrija. La autocorrección en Kumon es una oportunidad para que el alumno aprenda con los propios errores.

Al terminar cada clase, el orientador de Kumon le comunica al alumno cuál fue la evaluación de los ejercicios resueltos en la unidad y programa las tareas que deberá resolver en casa durante los próximos días. Dentro de esto último, el orientador detalla cuáles serán los criterios de avance que el alumno deberá cumplir para avanzar hacia el próximo cuadernillo.

Esta devolución le permite al alumno participar activamente del propio desarrollo, lo que aumenta su conciencia, compromiso y su capacidad de autoevaluación.

Es una herramienta indispensable para cumplir con la orientación individualizada, respetando el potencial y las metas de cada uno. Permite la evaluación concreta del desempeño del alumno, y le muestra qué pasos debe dar para continuar avanzando en el estudio del material didáctico de Kumon. De esta manera, los alumnos se vuelven más conscientes de lo que están haciendo, adquieren autonomía y se vuelven capaces de enfrentar y superar desafíos.

El creador del método Kumon creía que el potencial de una persona no tenía límites y que sería un desperdicio dejarlo adormecido o sin expandirlo al máximo. Cada orientador de Kumon comparte ese pensamiento. Los alumnos que ya tienen un buen desempeño tienen la oportunidad de desarrollarse aún más, avanzando hacia contenidos cada vez más elaborados, de desafiarse a sí mismos. Así como todos los alumnos, aprenden a aprender. Sabiendo estudiar, podrán perfeccionarse cada vez más.

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