Texto interno

Había una vez una farolera que tropezó y en la calle se cayó y al pasar por un cuartel se enamoró de un coronel, pero el coronel se quería casar con una señorita de San Nicolás que sepa tejer, que sepa bordar, que sepa abrir las puertas para ir a jugar… Entonces el coronel se confundió y pensó: me quiero casar y no sé con quién, con esta sí, con esta no, con esta señorita me caso yo.

Y un día, la gallina turuleca ha puesto un huevo, ha puesto dos, ha puesto tres, la gallina turuleca ha puesto cuatro, ha puesto cinco.. El problema era que este dedo encontró un huevito, este lo rompió, este le puso sal, este lo cocinó y este se lo comió!!! Se ve que no sabía que el come y no convida tiene un sapo en la barriga.

Para escapar de sus problemas amorosos, el coronel decide irse de viaje a buscar a su amiga Manuelita que vivía en Pehuajó pero un día se marchó, nadie supo bien por qué a Paris ella se fue, un poquitito caminando y otro poquitito a pie. Entonces él quería ir en su auto feo a rescatarla como hacen los príncipes en los cuentos de amor y quizás darle una mano, darle la otra y darle un besito sobre su boca. Mientras iba de paseo se cruza con su amigo y ¡hola Don Pepito! ¡Hola Don José! ¿Paso usted ya por casa? Por su casa yo pase. ¿Vio usted a mi abuela? A su abuela yo la vi. ¡Adiós Don Pepito! ¡Adiós Don José! Sigue con su viaje, y de repente se cruza con la mamá del elefante trompita que le decía que si no se portaba bien le iba a hacer chas chas en la colita. Y recorriendo kilómetros, y kilómetros se encontró con el payaso Plin plin que se le pinchó la nariz y con un estornudo hizo fuerte atchiiiisss!! De lejos también se podían observar a los tres chanchitos que juegan en el bosque mientras el lobo no está.

Y pasan las horas, los minutos y los segundos: ¡y donde se metió Manuelita! ¿Será que se fue como mambrú se fue a la guerra chiribin chiribin chin chin?

Se hace de noche y sale la luna redonda redonda, como una plaza, como una ronda, sale la luna chiquita chiquita, igual me alumbra media lunita; yo no sé, yo no sé de donde viene y a donde va, yo no sé, yo no sé, pero papito me lo dirá. Y llegó la hora de dormir, así que primero ángel de la guarda, dulce compañía no me desampares ni de noche, ni de día… Arrorró mi niño, arrorró mi sol, arrorró pedazo de mi corazón… Duérmete mi niño que mañana nos espera un día mucho mejor…

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, si quieres que te lo cuente otra vez cierra los ojos y cuenta hasta tres.

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