La relación entre ver y saber – Cuento de Juanito Laguna viaja a la ciudad

Juanito Laguna va a la ciudadEstaba jugando con mi barrilete como de costumbre, cuando veo de lejos a mis padres acercándose a mí, ¿qué hice ahora? pensaba. Lo extraño era que no venían con cara de enojados o tristes, todo lo contrario venían sonrientes… A unos metros de distancia se escucha: ¡Juanito tenemos una gran noticia para vos! La ansiedad fue más fuerte, y corriendo me abalancé sobre ellos esperando que me dijeran de inmediato esa “gran noticia”.

Resulta que mi primo me había mandando una invitación para su cumpleaños, ¡sí por fin se había acordado de mí! Lo que pasa es que ellos son de la gran ciudad, y no nos tienen mucho en cuenta a nosotros los del campo, pero no importa porque a mí me enseñaron que tengo que perdonar, y además voy a poder cumplir mi sueño: conocer ese maravilloso lugar.

Desesperado salí corriendo a hacer el bolso con aquellas pocas cosas que tengo, ya que el tren saldría en algunas horas; no tuve tiempo ni de saludar a mis amigos ni de avisarle a mi maestra que me ausentaría por algunas clases.

Me despedí de mis padres, y solo emprendí mi viaje. Mientras iba camino a la estación, observaba mi lugar, mi refugio. Aunque muchos lo desprecien, para mí es hermoso.

Después de dos días llegué a la ciudad, ¡era hasta más linda de lo que me había imaginado! Estaba llena de casas, edificios, autos y gente caminando. Cuando llegué a la casa de mi primo no lo podía creer, su casa tenía paredes y techo, su piso y las calles no eran de tierra, la verdad es que no era nada parecido al campo.

Al rato me bañé y me dieron ropa nueva para poder salir a dar una vuelta en el auto de mi tío. Así fui conociendo el cine, los comercios, los juegos que tenían acá, pero lo más difícil de afrontar fue aprender a usar la computadora de mi primo, que de hecho no aprendí, todo el tiempo hablaba de algo que no entendía “tuiter y feisbuk”.

Pasé dos semanas allí, y un día antes de volver, mis tíos me ofrecieron quedarme a vivir con ellos, debido a que mi primo era hijo único y no tenía con quién jugar. Les prometí que lo iba a pensar.

¡No! No podía quedarme en la ciudad. Por un lado me parecía fantástica, una experiencia inolvidable, pero ¿quedarme a vivir allí? No lo podría tolerar, gente corriendo todo el tiempo, elementos que no sé usar, los chicos no salen a jugar a la calle… Muchos motivos para elegir a mi querida tierra, donde existe mayor tranquilidad, donde me siento cómodo y a gusto.

Comenté mi decisión en la casa, y me supieron entender. Ahora estaba todo listo para regresar, me despedí de mi familia de la ciudad y volví a emprender el viaje hacia mi verdadero lugar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s