Educación no formal

CONTEXTO DE LA APARICIÓN DEL CONCEPTO DE EDUCACIÓN NO FORMAL

Se comienza a hablar de “educación no formal” hacia finales de los años sesenta, cuando se comienza a detectar lo que se denominó “crisis de la educación” (Coombs, 1968). “Crisis” que, más que de la educación en general, lo era especialmente de los sistemas “formales” de educación (Bhola, 1983).

El debate giraba en torno en que si los sistemas educativos se mantenían con los mismos medios e instituciones convencionales con que habían estado funcionando hasta el momento, difícilmente se estaría en disposición de satisfacer la demanda social de educación. Se comenzó a cuestionar a la institución escolar y no se hacía una crítica puntual a determinadas escuelas sino una crítica bastante más global a la institución. Como fruto de todo esto aparece cada vez más claro y asumido que:

  1. La escuela es sólo una institución histórica (no siempre ha existido ni nada permite asegurar su eternidad). Lo que es realmente esencial a cualquier sociedad es la educación, la escuela es sólo una de las formas que aquélla ha adoptado.
  2. La escuela es siempre únicamente un momento del proceso educativo global de los individuos y de las colectividades. Con la escuela coexisten siempre otros muchos y variados mecanismos educativos. Por lo tanto, comprender aquel proceso significa entender la interacción dinámica entre todos los factores educativos que actúan sobre los individuos.
  3. No sólo el proceso educativo global del individuo, sino tampoco los efectos producidos por la escuela pueden entenderse independientemente de los factores e intervenciones educativas no escolares, ya que éstos continuamente interfieren. Además el estudio de los procesos educativos que se dan fuera de la escuela puede contribuir incluso a mejorar su acción.
  4. El marco institucional y metodológico de la escuela no es necesariamente siempre el más idóneo para atender a todas las necesidades y demandas educativas que se van presentando.
  5. Del punto anterior se deriva la necesidad de crear, paralelamente a la escuela, otros medios y entornos educativos que no necesariamente hay que contemplarlos como opuestos o alternativos a la escuela, sino como funcionalmente complementarios a ella. Y estos recursos son en gran parte, los que en su momento se propuso denominar “no formales”.

CONCEPTO DE EDUCACIÓN NO FORMAL:

Coombs y Ahmed afirman: “Educación no formal comprendería a toda actividad organizada, sistemática, educativa, realizada fuera del marco del sistema oficial, para facilitar determinadas clases de aprendizajes a subgrupos particulares de la población, tanto adultos como niños.” (1974)

ÁMBITOS DE LA EDUCACIÓN NO FORMAL:

La gran variedad de instituciones, programas y medios que reúne el sector educativo no formal, obliga a intentar ordenarlo. Jaume Trilla Bernet de la Universidad de Barcelona realiza las siguientes clasificaciones:

Una primera clasificación que ha sido bastante empleada, atiende a los diversos contenidos o más propiamente a las funciones que con más frecuencia atiende la educación no formal:

  1. Funciones relacionadas con la educación formal.
  2. Funciones relacionadas con el trabajo.
  3. Funciones relacionadas con el ocio y la formación cultural desinteresada.
  4. Funciones relacionadas con otros aspectos de la vida cotidiana y social.

Este tipo de clasificaciones es bastante flexible, ya que hay actividades cuya ubicación es dudosa porque pueden tener funciones de más de un apartado. De todos modos, resulta muy útil para una primera ordenación de la gran diversidad de la educación no formal.

El segundo criterio que se propone también es muy frecuente y se refiere a los destinatarios en razón de su edad. Así se distinguen programas o actividades dirigidos a:

  • La infancia.
  • La juventud.
  • Los adultos.
  • La tercera edad.
  • Diversas edades.

El último criterio se refiere a aquellos medios no formales dirigidos muy específicamente a determinados grupos de la población con características físicas, psicológicas o sociales especiales. Se distinguen así medios para:

a)    La población en general.

b)    Grupos con especiales características físicas, psíquicas o sociales: se genera un gran debate acerca del concepto de “normalidad” y también sobre la necesidad de la integración, pero lo cierto es que la característica principal de numerosos medios no formales es la de haber sido creados muy específicamente para atender a subgrupos muy particulares de la población.

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